Delfina Acosta firma esta reseña del libro de Laura Casielles publicada en la edición digital del diario paraguayo ABC el pasado 28 de diciembre:
Me ha llegado de España un libro llamado Soldado que huye. El título corresponde a la Colección Hesperya de Poesía. Y el título es sugerente. Hace combinación con una situación que suele ser típica en las guerras: la huida del guerrero cobarde. Pero la huida tiene su explicación. O debería tenerla. Responde a un temor, a una angustia, que se envuelve con su misma capa con la que tropieza y cae sobre el suelo.
Este es un poemario primerizo de la poetisa Laura Casielles (1986), quien estudia Periodismo y Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Y el libro que estoy reseñando fue premio en “La Voz Más Joven en la Casa Encendida en 2007″*. Creo no equivocarme al señalar que la joven poetisa posee una voz particularísima. Y esa singularidad es un punto de ónix, de perla, a su favor.
Su estilo se sale del común denominador de la galería de la poesía española joven. Una sabiduría que tiene un rasgo de maldad encandiladora (digamos) es un acentuado rasgo de su oficio escritural.
La imaginación es cultivada por Laura Casielles. Un sentimiento humano que a veces nos resulta desconocido, si bien convivimos con él, acompaña sus versos.
El desencanto de un universo que pierde las luces por todos los costados, la fuerza pujante de su ironía que la revela como una artista de quilates, aquel brotar suyo de palabras que encierran metáforas llenas de amor y de espanto a la vez son los puntos cardinales, las afirmaciones más notables de esta mujer que escribe versos.
* Laura Casielles fue premio La Voz + Joven 2007 de la Casa Encendida no por este libro, sino por una colección poética distinta.



